lunes, 21 de noviembre de 2016

Los sospechosos autosembrantes habituales

Como sabéis si seguís el blog, soy bastante perezosa. Eso no significa que no me guste trabajar. Me encanta trabajar, sobre todo en el tipo de cosas que no dan dinero, y siempre soy la primera en apuntarme a grupos de trabajo de todo tipo y en hacer lo que haya que hacer para que la tarea salga a delante.

Lo que quiero decir cuando digo que soy perezosa es que no me gusta trabajar *en vano*. Creo en el no-hacer, es decir, que no hacer *lo que no es necesario*. Y también creo que para saber de verdad qué es necesario y qué no es necesario, hay que dejar de hacer muchas cosas sólo para acabar confirmando que sí son necesarias.

Y como el Herrén es mi laboratorio para aprender qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo, y ya hemos decidido que la producción ahora mismo no es prioritaria, que lo prioritario es entender la tierra para poder tener una buena producción de forma verdaderamente sostenible, me puedo permitir dejar dos bancales (se dice pronto, pero es la mitad del huerto) así, vacíos, todo el otoño para ver qué pasa si no hago nada.

Y lo que pasa, es, cómo no, autosiembra de los sospechosos habituales.

Caléndula

Rúcula

Acelga roja

Acelga verde. por el tamaño,
probablemente brotó de una acelga cortada,
no de una semilla.

La densidad es espectacular y una duda si dejar que la Madre Naturaleza siga su curso y observar qué pasa con tanta plantita o si aprovechar esa riqueza y trasplantar como una posesa a todas las lindes y cortavientos habidos y por haber.


Otra grata sorpresa es que las coles siguen brotando. Mi abuela, que tiene 89 años, acaba de pasar unos días con nosotros y me dice que las coles que rebrotan de esta forma se llaman "sienos" (o quizás "xienos") en Galicia y que son las mejores para hacer el caldo. Me cuenta que a veces las tienen en la plaza (el mercado) donde ella va a comprar y que están muy cotizadas.

Sienos

Estos sienos de la foto ya se han cortado y con ellos hicimos un caldo gallego riquísimo, bajo la atenta mirada crítica de mi abuela. El caldo acabó entre pecho y espalda, y la receta en el libro manuscrito de recetas familiares ("Aquí reunidas para disfrute y edificación de las generaciones futuras").

Otro sospechoso habitual son las setas, que sospechamos podrían ser algún tipo de champiñón, pero con la visita familiar no hemos podido llevarlos a identificar, así que por el momento no se tocan.



En conclusión: estoy un poco decepcionada porque pocas de las plantas que dejé subir a flor se han autosembrado. Me faltan rabanitos, remolachas, espinacas, escarolas, lechugas y coles. Por supuesto, es posible que sí se autosembraran pero todavía no sea yo capaz de reconocerlas. Y también es posible que simplemente no haya plantado las variedades adecuadas.

Voy a dejar crecer un poco las plantitas que sí han salido y transplantaré muchas de ellas a otros lugares. Luego plantaré habas, guisantes, espinacas, zanahorias, rabanitos, remolachas y demás delicias invernales en los bancales y cubriré todo con manta térmica o similar. Espero tener algo de cosecha durante el invierno pero sobre todo en primavera.

Seguiremos informando.




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