jueves, 3 de noviembre de 2016

Aloe superviviente

A pesar de haberlos puesto al sur de una enorme piedra y haber añadido pequeñas piedras de pizarra individuales para aumentar la masa térmica, los aloes lo pasaron mal con el frío del invierno y tras unos altos y unos bajos, acabaron por morir.

Sobrevivió sólo uno, que protegí del frío metiéndolo directamente en un horno solar. A grandes males, grandes remedios.




El aloe pasó el invierno feliz dentro del horno y al llegar el verano me plantée quitarle el horno y dejarlo al aire libre. Entonces me di cuenta de que tendría que quitar y poner el horno todos los años. Y como soy así de vaga me pregunté, "¿qué pasaría si no lo quito?" Al fin y al cabo, los aloes son plantas de sitio caliente, muy caliente, y lo mismo sobrevive el verano dentro del horno solar.

Así que, queridas lectoras, una vez más he observado e interactuado a lo bruto. Os presento. pues, una planta de aloe que ha pasado el verano dentro de un horno solar cerrado orientado al sur en la sierra madrileña:

No es exactamente lo que buscaba, la verdad.

El pobre aloe está *cocido*. Le quité el horno y pasó unos días bajo la lluvia otoñal y ahora que estamos en noviembre (mi primera helada suele ser la última semana de octubre) y el riesgo de heladas es grande y encima ha dejado de llover (observo que cuando llueve no suele helar, pero si los días son soleados, sí), le he vuelto a poner su horno para que pase el invierno calentito.



Por ahora le he dejado la puerta abierta para que no pase demasiado calor y en primavera, una vez pasado el riesgo de heladas, prometo quitarle el horno y dejarle pasar el verano al aire libre.


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