martes, 18 de octubre de 2016

Llueve

En septiembre llovió un día. Un día. 1 día. Un solo día.

Después del verano que hemos tenido, un día de lluvia no es suficiente y mi hermoso huerto de otoño/invierno, que esperaba fuera igual de hermoso que el del año pasado (o mejor, claro), murió porque tuve que viajar bastante y no pude regar.

Acedera en un bancal hundido.


Pero ahora llueve y vuelvo a la carga, aunque sea algo tarde, ya que mi día de Perséfone es el 8 de noviembre y no hay tiempo para que las plantas se desarrollen de aquí a ese día. Aún así y para tener algo cuando vuelva la luz (mi segundo día de Perséfone es el 3 de febrero), he plantado un modesto bancal de brásicas, lechugas y puerros.
Y como llueve y llueve y sigue lloviendo, la tierra despierta y se pone a producir:
Una acelga que sobrevivió el verano se ha puesto bien hermosa.

Esta tomatera espontánea de la terraza del aparcamiento...

...está dando un tomate, el primero de la temporada.

Un repollo que corté el año pasado ha rebrotado.

Algunos de los guisantes que planté en septiembre han germinado ahora.

Las patatas olvidadas del invierno anterior brotan.

El crisantemo que me regaló Milagros ha florecido.

Y la hierba brota a su alrededor.

Y en los caminos.

El bancal de brásicas está feliz. Los demás bancales piden a gritos unas habas o algo. 

Gracias, Isabel y Manuel por las planticas, que están en la
UVI de plantas hasta que se asienten y pueda llevarlas a su lugar definitivo.

Más hierba que brota con la lluvia.

Espero que siga lloviendo y que me de tiempo a seguir plantando, si no ya para el otoño ni el invierno, al menos para la próxima primavera.

2 comentarios:

  1. Bendita lluvia... en mi anterior "vida" de oficinista, cuando todo el problema que tenía yo con el agua era abrir el grifo, no le daba importancia. Ahora que me dedico más a las plantas, es un milagro. Suerte con esas plantitas y con todo lo demás. Tienes talento a raudales para sacar adelante todo lo que te propongas. Un beso muy grande

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