lunes, 10 de octubre de 2016

La primera permabunta: un éxito total

La cosa empezó mal, la verdad, primero tuve que posponer la permabunta por motivos familiares y muchas de las personas que iban a venir no podían en la segunda fecha. Luego, el día antes me dejé las luces de la furgoneta encendidas (sí, de verdad) y, por supuesto, me quedé sin batería, así que la pobre Bárbara, que era anfitriona de la permabunta, tuvo que venir a rescatarme con unos cables de batería a las 8h30 de la mañana. ¿He mencionado que vivo al otro lado de un puerto bastante tocho?

Pero a pesar de los líos con la fecha y de mi inigualable sentido del desastre, se reunió en casa de Bárbara un grupo de gente fantástica que salvó la situación.

Algunos ya los conocía de algún curso o amistad previa, otros son amigos nuevos y espero verlos pronto en otra ocasión,

Si recordais, la permabunta tenía como objetivo transformar esta colinita:

El antes

El suelo, por llamarlo algo, estaba erosionado y compactado, y era desolador. Nuestro equipo de superhéroes permacultores lo transformó en esto:

El después

He aquí algunas fotos de la jornada:

Arreglamos y recalibramos estos niveles viejos

Y buscamos las líneas de nivel, que marcamos con harina

Y ¡a cavar!

Menos mal que Siegfried se trajo el pico neumático,
porque el terreno estaba compactado pero bien.

Regina en un momento pallets.

Jose y Omar buscando la curva de nivel.

Clara, Omar, Gustavo y servidora.

Bárbara y Clara empiezan a plantar la primera terraza. El calor arrecia.

Así estaba cuando paramos a comer.

No hay fotos de la comida porque tenía ambas manos (y carrillos) ocupadas. Después de comer Regina y Omar tuvieron que irse y los demás seguimos trabajando en las terrazas. Al caer la tarde, dimos por terminada la tarea. La colinita se había transformado:







Y aquí los supervivientes, de izquierda a derecha:
Clara, Ángel, Gustavo, Siegfried, Jose y Bárbara.
Nos faltan Regina y Omar.
Servidora a la cámara.

En resumen: el trabajo, provechoso; la comida, deliciosa; la compañía, insuperable.
Estoy deseando hacer la próxima.

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