lunes, 18 de julio de 2016

Mi móvil, tu móvil, nuestro móvil

Mi móvil está viejo. Le faltan varios botones. La batería dura lo que un telediario. Cuando hablo un ratito se calienta.

Necesito un móvil nuevo.

Lo necesito de verdad, no para meterme en el Facebook (es demasiado viejo, no sabe lo que es el Facebook), ni para tener el Wassap (tampoco sabe lo que es eso), ni para hablar con las amigas, lo necesito porque tengo un trabajo que (a veces) da dinero y es mi oficina. Gracias al móvil puedo pasar la mañana en el Herrén y estar disponible para los clientes.

Pero me cuesta mucho cambiar de móvil. Porque cada vez que compras un móvil (o te lo regala una empresa, o lo que sea), apoyas la esclavitud de miles de niños y niñas en el Congo y las pésimas condiciones laborales en las fábricas de Asia.

Los móviles no son los únicos responsables de este tipo de situaciones, claro, por eso en esta casa compramos todo lo que podemos de segunda mano. La segunda mano no empuja la producción ni la extracción de nada e impide que las cosas que todavía tienen vida útil acaben en vertederos o contaminando el entorno. ¡¡Qué viva la segunda mano!!

Así que estaba yo barruntando comprarme un móvil de segunda mano para sustituir al mío, cuando una amiga (¡Hola, Almudena!) me habló del Fairphone. Tienen página web aquí.

Es producto de una iniciativa holandesa para hacer un móvil con materias primas procedentes del comercio justo, en fábricas con condiciones laborales justas y que además sea muy fácilmente reparable. La página web dice que está hecho para tener una vida útil muy, muy larga. También trabajan para mejorar el tratamiento de los móviles una vez pasada su vida útil.

Genial, ¿verdad?

El problema es que cuesta 525 €.

Yo no tengo 525 €.

Pero dicen que hacen descuentos si compras muchos.

¿Alguien se apunta a hacer un pedido colectivo??

Si no, tendré que volver a buscar un teléfono de segunda mano.






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