viernes, 17 de junio de 2016

Hemos encontrado el huerto

Nos costó, pero armadas de guadaña y paciencia, conseguimos encontrar el huerto.

Primero hubo que encontrar el camino, claro.

Os reiréis, pero vinieron unos amigos y se agobiaron. No dejaban de ofrecerme la desbrozadora.

En el bancal hundido que hicimos en el curso de permacultura planté judías que por una vez, y sin que sirva de precedente, conseguí sacar de semilla.


En el otro lado del bancal, que estuvo protegido por manta térmica, sobrevivieron algunos tomates y calabacines, así que por ahora parece que la manta térmica protege más que el tul.

Ojo con la planta gigante de calabacín.

Sé que algunos de vosotros ya tenéis tomateras enormes, pero esto es la montaña.

El calabacín está formando su primer fruto, todo un récord.

Hice este invento feo para darles apoyo a las judías. No sé si va a aguantar.

En el bancal elevado de la izquierda (tengo que ponerles nombre a los bancales) los guisantes Lord Leicester necesitaban entutorado. Los niveles en forma de A que hicieron los participantes en el curso me vinieron al pelo.


Ya estamos comiendo guisantes y hemos cortado la última coliflor. Las lechugas, rúcula, espinacas y escarolas están en flor, al igual que varias coles. Las acelgas están de capa caída. El bancal hundido de la derecha (tengo que ponerles nombre a los bancales) tiene un solitario pak-choi. Eso, más dos rabanitos que cogimos hace tiempo es la suma total de lo que vamos a obtener de él. Hay que volver a sembrarlo. Además, tengo que plantar calabazas, probablemente en la terraza del invernadero.

Seguiremos informando.

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