lunes, 9 de mayo de 2016

El curso de permacultura

Después del curso de permacultura, tardo bastante en que se me pase la resaca y este año además ha habido líos varios, pero aquí llego, rauda y veloz, con una entradita sobre el curso.

Esta año ha sido genial, genial, genial. A pesar del agua que lo inundó todo


y del frío que pasamos (medimos -9 ºC en la noche del 30 de abril al 1 de mayo), el grupo cuajó muy bien y aprendimos todos mucho.


El buen rollito fluyó por doquier.


Y trabajamos (es un plural inclusivo porque la verdad es que yo no di ni golpe).


Habrá una entrada sobre los bancales que hicimos hicieron los participantes, que son un experimento.




Las tiendas tuvieron que montarse en las zonas altas para que no salieran flotando.



También hubo momentos de relax, pero pocos.



Aprendimos a construir un nivel con plomada y a calibrarlo.





Y Teresa nos enseñó a hacerle sombrajos al plantón forestal.


Hubo amor.


Y humor.


Y reflexión.


Y vicio.


Y buenos momentos.












Y hasta nos dio tiempo a hacer el palo de mayo.




6 comentarios:

  1. Es genial. Caras de felicidad a tope. Me alegro que saliera bien a pesar del agua.

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    1. Sí, y nos hizo mucho sol (a pesar del frío polar)

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  2. ¡Ya te digo! A ver si puedo ir yo a la del año que viene. Por cierto, tengo unas ganas que flipas de leer tu artículo de bancales hundidos, que es un tema que me interesa mucho.
    ¡Besos!

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  3. ¡Nos tienes que contar cómo va todo! ¿Cuántas plantas han sobrevivido?. Entre los fríos polares y las lluvias amazónicas...
    Disfruté un montón... incluída esa siesta.
    Besos.
    Teresa

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    1. Pues entre las lluvias torrenciales, la pre ITV de la fogoneta y la operación de cataratas de Karine, todavía no he ido al Herrén. Pero en cuanto vaya, os informo.

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