miércoles, 23 de marzo de 2016

¿Existirá el bancal perfecto?

En septiembre de 2014 salí a la busca del bancal perfecto. Para ello, construí un bancal que me parecía el colmo de la eficiencia. El bancal en cuestión se basada en bancales en ojo de cerradura utilizados en zonas de África de alta montaña con climas similares al mío y que estaba dando muy buenos resultados en esos lugares. A eso le añadí mis propias ideas y creé esto:


La malla del centro es un tubo de lombricompostaje que inoculé con lombrices de mi caja de lombrices de apartamento. La idea era poner aquí los restos de verduras de la cocina y el agua, esperando que desde ahí llegara al resto del bancal.


En invierno, cubrí el bancal con ventanas viejas para que fuera como un pequeño invernadero. Planté rúcula, rabanitos y lechugas y la cosa parecía ir bien al principio, pero enseguida las plantas se secaron o dejaron de crecer. Por aquel entonces yo no sabía nada de los días de Perséfone, ni me di cuenta de que el tubo de lombricultura necesita mucha más atención de la que yo le estaba dando. De hecho, en África este método tiene mucho éxito porque la gente echa al tubo el agua de fregar los platos que usa a diario y los restos de la verdura de la cocina. Yo sólo estaba regando y echando restos muy de vez en cuando. La tierra con la que había rellenado el bancal era bastante mala y mi pequeño tubo de lombricultura mal mantenido no podía con todo.

Y entonces fue cuando ocurrió esto:


Y es que esto es lo que pasa cuando haces cosas sin haber observado e interactuado lo suficiente. En el Herrén, el viento es un factor a tener en cuenta siempre. Todas las estructuras tienen que hacerse teniendo eso en cuenta o sino, atente a las consecuencias

Bien, la semana pasada decidí enfrentarme a los restos de este triste bancal, dispuesta a hacer todas las fotos necesarias para hacer una bonita entrada para la etiqueta fracasos de este blog. El bancal estaba tal que asín.


¿Recordáis que en este bancal había plantado yo rúcula? Pues la cosa verde es una rúcula  gigante nieta de esas que ha estado dando hojas todo el invierno y ahora estaba en plena flor.

Empecé a levantar las balas de paja, que estaban para el arrastre, con la idea de usar la paja como acolchado cuando me encontré con algo que no esperaba.





Muchas, pero que muchas lombrices, todas entre las balas de paja y el suelo húmedo o metidas entre los niveles más bajos de la paja. Incluso encontré a dos lombrices en plan porno.


Dicen que un fracasado es el que no consigue transformar sus fracasos en experiencia. Yo además creo que si tienes algo, por muy pequeño que sea, lo mejor es cuidarlo. Los yankis dicen "If it ain't broken, don't fix it" que viene a decir que si algo no está roto, mejor no arreglarlo. Está claro que mi bancal no hizo lo que yo quería y que mi tubo de lombricultura no funcionó, pero esas lombrices sí consiguieron encontrar un lugar donde vivir y están trabajandose esa tierra, ahí y ahora, y si yo voy y levanto todo me lo voy a cargar.

Así que pasamos al plan B. Puse las balas en su sitio y después eché estiércol encima de la tierra. Puse una capa de cartón para que salieran hierbas y después lo tapé todo con ventanas viejas.

Sí, colecciono ventanas viejas, Si alguna vez veis a una chica regordeta
rebuscando entre los contenedores de las obras, es probable que sea yo.


Ese mismo día semillé tomate y pimiento dentro de la cabaña, cuando los plantones hayan salido, los plantaré en este bancal que ya tendrá la tierra calentita y con un poco de suerte (y riego) podré tener tomates tempraneros. 

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