lunes, 14 de marzo de 2016

El váter, después de la tormenta

Pues sí, el viento sopló, sopló y el tejado del váter se llevó.


Y de paso destruyó gran parte de la estructura, que no eran más que unos ladrillos puestos unos encima de otros.


Y coronados por una plancha metálica, que ha acabado en las zarzas.


¿Qué hemos aprendido, niños???


¡Que hay que hacer las cosas bien, seño!


A poco más de un mes del curso de permacultura, la pregunta de la semana es ¿dónde va a hacer caca toda esa gente? 



¿Y dónde se va a lavar?


Creo que toca apañar lo que queda.

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