miércoles, 3 de febrero de 2016

Disneyland Fresnedillas

Para mi ir a por estiércol es como para un niño ir a Disneyland.


Del montón de estiércol me gusta todo: el olor, el calorcito (con su correspondiente nube de vapor), el ejercicio, la sorpresa de encontrar setillas o lombrices viviendo felizmente y, sobre todo, la bendita abundancia de fertilidad *gratis* al alcance de mis manos.


Idealmente, pasaría por el montón y llenaría la blanconeta siempre que voy al Herrén, pero la vida raras veces es ideal y ya llevaba un tiempo sin pasarme por mi Disneyland personal.


Pero se acerca la primavera y hay que preparar los árboles y el huerto, así que estoy volviendo a las buenas costumbres.


A India, nuestra perra de 6 meses, también le encanta el montón de estiércol. Pero a ella lo que le gusta no es ese vaporcillo maravilloso...


sino todas las travesuras que puede hacer.


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