viernes, 4 de diciembre de 2015

La terraza del aparcamiento en diciembre

Estamos teniendo un otoño bastante loco, con virus, trabajo y rollos varios y esta semana casi no he podido ocuparme del blog. Pero no desesperéis, queridos lectores, que volvemos a la carga.

No tengo que preguntaros si os acordáis de la terraza del aparcamiento, porque me paso el día hablando de ella.

Bueno, pues el frío ha golpeado el Herrén y la terraza empieza a estar afectada. Como podéis ver en estas fotos, la calabaza ha muerto.


Y las patatas están también muy afectadas, aunque sigue habiendo algunas ramillas verdes.


La planta de guisante, sin embargo, está feliz, produciendo guisantes come todo aquí y allá.


Se ha puesto enorme. No sé si lo veis bien, pero puse las llaves del coche encima para daros una idea del tamaño.

Si hacéis clic en la foto, la veréis más grande.

Hemos recogido las calabazas y estamos tan contentas que el año que viene plantaremos varias plantas (este año sólo hubo una).


Señales para reconocer que una calabaza está lista para recolectar:

- tiene su color definitivo
- suena hueca cuando se golpea con los nudillos en plan ¿hay alguien en casa?
- no se puede romper la piel con la uña
- el tallo que la une a la planta está seco

Cortar siempre el tallo con unas tijeras y guardar la calabaza con él. Si el tallo se desprende, deja una herida por donde se empieza a pudrir la calabaza.

Mucha gente "madura" la calabaza antes de guardarla poniéndola al sol en una ventana o tal unos días.


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