lunes, 13 de julio de 2015

Sombrajo

Me gusta la palabra sombrajo. A primera vista puede parecer despectiva (es lo que tiene el sufijo -ajo), pero en realidad lo que viene a decir es: "hice lo que pude con lo que tenía y, aunque no sea muy elegante, funciona, así que cállate y reza por que no haya mucho viento".

Es decir, que *no* es esto:

Squash Arch In The Garden
Foto tomada de aquí.

Sino esto:

 No es bonito, pero es mejor que nada.

Os pongo al corriente: está haciendo tanto, tanto calor que, aunque estamos regando dos veces a la semana y hemos puesto microaspersion, y tenemos la tierra cubierta con cartón y paja, y el huerto está en la zona más fresca del Herrén, las plantas está sufriendo. Crecen, florecen y no mueren, pero se las ve estresadas.

Así que decidí ponerles un sombrajo. La idea no es completamente original. Mi amigo Paco, gran hortelano, sombrea sus tomates todos los años (¡Hola, Paco!), así que armada con ese dato (si Paco lo hace, no lo voy a hacer yo, pues buena soy), compré una malla de sombra (75%) y la instalé encima del huertecito.

En un lado, la malla está sujeta con cuerdas a un par de vallas de obra, de esas con pies que se insertan en grandes esos de hormigón. En el otro lado, la hemos sujetado a la puerta abierta del invernadero.

 Las piezas de plástico negro son las que normalmente sujetan el plástico
a los palos del invernadero, pero en este caso las he usado para sujetar la malla.

Una esquina que quedaba colgando la he atado a la valla del límite del Herrén.

 Tuve que meterme entre zarzas y luchar contra un par de avispas para lograrlo.

La malla sombrea bastante, como veis en esta foto, donde se ve la diferencia entre la zona al sol y la zona a la sombra.

 Al fondo, la futura terraza del invernadero.

La verdad, es que se está muy bien en el huerto ahora. Con la sombrita y el riego a todo trapo, me hubiera quedado allí a dormir una siestecita. 

Espero que a las plantas también les guste, que no echen de menos el sol y que florezcan y maduren bien los frutos.

 La correhuela nos invade, atrayendo a las abejas.

Si veo que pasan los calores o que va avanzando el tiempo y no hay maduración, quitaré la malla. Mientras tanto, espero que las plantas agradezcan la sombrita.

Creced, creced, mis tesoros.

PD: perdonad la mala calidad de las fotos: las he hecho con el móvil.

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