viernes, 10 de julio de 2015

De boba nada

La higuera que estaba en el Herrén cuando llegamos ha sido una fuente de preocupación desde el principio. Todos los años daba frutos pero se caían antes de madurar. Este invierno le puse estiércol maduro de caballo al rededor del pie y lo cubrí con cartón y paja.

Pocas cosas huelen mejor que una higuera

El resultado fue unos higos gigantes, pero que tampoco parecían madurar. Hace un mes, más o menos, estuve en la jornada de puertas abiertas de la Huerta Clarita, una huerta ecológica de la Comunidad de Madrid que vende cestas a grupos de consumo. El dueño sabe bastante de árboles y le conté mi problema con la higuera. "Eso es que es boba", me dijo. "¿Boba?", dije yo. "Sí," dijo, "lo mejor es que la cortes. Es nacida de semilla y no da buenos higos."


A los árboles nacidos de semilla que no dan buen fruto en mi tierra se les llama "bravos". ¿Es mi higuera una boba brava?

Da higos gordos pero no muy dulces, ni especialmente sabrosos.

¡¡Pues no!! Lo que le faltaba era un poco de agua, estiércol y amor. Este año hemos comido bastantes higos (hemos compartido generosamente con los pájaros) y esperamos comer muchos más en años sucesivos.

4 comentarios:

  1. Que bonita noticia y me alegro! Mi abuela decía que con agua y estiércol de un pedregal sale un vergel. Y ya con amor... El amor lo pone todo en una octava superior. :)

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