lunes, 22 de junio de 2015

El cerezo va mal

El cerezo empezó muy bien la primavera, pero los calores secos que vinieron luego lo dejaron para el arrastre.

Así está ahora.

Primero se le secó una rama y luego otra. La tercera no tardó en ser pasto de los pulgones. 


Pulgón

La primera tanda de pulgón la lavé a base de chorro de manguera. Fue un momento bastante gracioso: con tanto echar agua y frotar las hojas por el envés, me calé, así que me quité la camiseta y el sujetador porque, total, llevamos tres años en el Herrén y todavía no hemos visto a nadie en los campos de los alrededores. Así que estaba yo en plan topless tan ricamente lavando el cerezo, cuando de pronto *oigo voces*. Dos voces masculinas diferentes y justo al lado de la valla. Miro y, efectivamente, los de las vacas habían decidido pasarse por allí precisamente ese día y en ese momento. Así que con toda tranquilidad y gran dignidad me fui pausadamente hasta la cabaña, donde me puse una camiseta seca y salí a saludar. 


La segunda tanda de pulgón la ataqué con una infusión solar de tanaceto (llevaba yo demasiada prisa para hacer un purín) y funcionó de maravilla en el sentido que pulgón ya no hay, pero francamente, con lo que apestaba no me extraña. De hecho, días más tarde, el cerezo sigue oliendo mal. Espero que eso desanime a las posibles nuevas hordas de pulgones.


Aún así, el cerezo cada día está peor y no creo que sobreviva. Ahora sí, esta brotando de pie. Probablemente será el patrón, que aprovecha la circunstancia. Si tira para arriba quizás lo usemos para injertar una buena variedad de cereza más adelante.


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