lunes, 4 de mayo de 2015

El curso de permacultura

Han sido tres días intensísimos en el Herrén y, como por milagro, (casi) no ha llovido.

¡¡Foto de grupo!!

Todavía no me he recuperado y me es difícil englobar todo lo que pasó y se dijo. Ha sido una experiencia preciosa.

Tempranito, cuando (casi) todo el mundo dormía.

En los últimos días antes del curso, cinco personas que estaban apuntadas tuvieron que darse de baja por diferentes motivos más o menos catastróficos. Eso significó que nos quedamos en petit comité, ocho participantes y servidora.

Aquí, cavando.

Resultó que cinco de esos ocho participantes *eran biólogos* en diferentes fases de sus estudios: desde el último año de carrera hasta la tesis doctoral. Yo soy bióloga, pero de cosillas de tamaño inferior a la célula, y os puedo asegurar que impone bastante hablar ante un público tan sofisticado.

El porche oeste era la zona "chill out".

El resultado fue que sus comentarios y preguntas enriquecieron el curso muchísimo, amén de las sesiones informales de botánica por los campos del Herrén y alrededores (en un momento dado hubo una desbandada general y unas se fueron a trepar rocas mientras otros explorábamos restos del frente de Madrid en la finca vecina y un tercer grupo dormía la siesta). Las sesiones informales de botánica las dirigieron los participantes, por supuesto. Yo de botánica sé bastante poco.

"Es un fulánido colomboide." "No, a mi me parece un zitúnico del orden de los trocólidos."

Mi hija se quedó uno de los días y disfrutó como una enana, a pesar de seguir pensando que la permacultura "es un rollo que chifla a los mayores y sirve para fastidiar a los niños".

Algún día, las jugadoras de unihockey dominarán el mundo.

Comimos, bebimos (ellos agua, yo vino... ya os podéis imaginar cómo terminó eso...), cantamos, discutimos acaloradamente sobre temas de mayor o menor complejidad y nos reímos muchísimo. El catalán, el gallego y el castellano fluyeron, acompañados por toques de euskera, francés, sueco y hasta un idioma que una de las participantes se había inventado de pequeña.

Momento tribal.

Por las noches, vimos películas en el anfiteatro de balas de paja. Y también hicimos una visualización con un palo de mayo.

Y qué majo quedó.

Y luego estuvieron, por supuesto, las prácticas, que hicimos armados de chismes varios de los que se usan para encontrar líneas de nivel.

Nivel A.

 Carretilla.

 Músculo.

 Nivel de agua.

Se hicieron con el nivel A en tres patadas. 

 Maza.

 Grandes debates filosóficos sobre el método a seguir.

Microbarrera para frenar el agua y evitar la erosión.

Y plantamos árboles.

 Arce de Montpellier.

Almendro.

Y cuando cada mochuelo hubo vuelto a su olivo, mi hija me preguntó "Mamá, ¿volveremos a verlos alguna vez?"


Estoy segura de que sí, cariño. Volveremos a verlos alguna vez.

3 comentarios:

  1. Jo! Qué bonito! ^^^qué forma de contarlo tan estupenda! Oyes, si os falla esto de la permacultura (o si no también), puedes dedicarte a hacer comentarios adorables de la vida (o sea, a escribir libros bonitos :P)
    Fíjate que lo acabo de ver, que después del curso Nacho y yo nos zambullimos y fuimos tragados por la vorágine de fin de carrera...Y ahora que estamos actualizando el currículum para irnos a vendimiar, pues se metió él en el blog y encontró esto!! Muy muy chulas las fotos, chupo yo un poco de cámara de más, creo XD pero está bien, porque suele ser al contrario. Ya las he descargado todas, jeje.

    Bueno, muchas gracias por todo, fue una muy buena y enriquecedora experiencia. ¡A ver para cuándo esos trabajillos de ayuda que comentaste! ;)
    Besos, familia

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    Respuestas
    1. Marta, qué genial que hayas comentado. Tenemos muchísimos planes para este invierno. Creo que por fin hemos entendido qué quiere la tierra del Herrén. Pondré las convocatorias de trabajo en el blog y en Facebook. Si quieres también te mando un email.
      ¿Qué tal la vendimia?
      Un beso,
      Lucía

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    2. Marta, qué genial que hayas comentado. Tenemos muchísimos planes para este invierno. Creo que por fin hemos entendido qué quiere la tierra del Herrén. Pondré las convocatorias de trabajo en el blog y en Facebook. Si quieres también te mando un email.
      ¿Qué tal la vendimia?
      Un beso,
      Lucía

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