domingo, 26 de abril de 2015

Preparación de la tierra del huerto permanente

Yo quiero tener un huerto permanente igualito, igualito que el de Mavi Arroyo porque soy una envidiosa me gusta aprender de los demás.

El huerto permanente estará en la zona 1, en el espacio marcado con el número 24. Para hacer un huerto permanente es muy importante partir de un buen trabajo previo de la tierra, así que decidimos no empezar el huerto este año y dedicar este tiempo a mejorar la tierra de esa zona.


Si hacéis clic en la imagen, la veréis más grande.

Así surgió la idea del montón gigante compost. Veréis, hemos notado que cuando hacemos un montón de compost en un sitio y luego quitamos el compost para usarlo en otra parte el suelo donde estuvo el compost es extra-fértil (osea, que las malas hierbas crecen ahí mejor en otros lados). Como necesitamos compost para mil cosas, el plan es hacer un montón de compost *ocupe todo el área del futuro huerto* y luego, el año que viene, sacarlo y hacer el huerto en ese suelo enriquecido.

Rodeamos la zona parcialmente con vallas, que iremos ampliando según vayamos avanzando en el proceso y pusimos una capa de palos en el suelo.

Después, añadimos materia de origen animal: estiércol sin madurar (mezclado con paja, que cogemos en un picadero cercano) y, por supuesto, la vaca muerta.

Servidora echando estiércol.

El estiércol de algunos sacos venía con semillas germinadas y honguitos salerosos, lo que me hace pensar que está más madurado de lo que yo pensaba. 

No huele mal y no da asco tocarlo.

La vaca muerta probablemente no se descomponga totalmente en este año de compostaje, pero espero que esté más limpia y pueda recuperar los huesos para otros menesteres.

Y lo que me costó meterla en la carretilla, madre.

Repartimos bien el estiércol por encima de los palos.

Aún trabajando con estiércol prefiero no llevar guantes.

Aquí se ven bien las vallas que ya hemos puesto.

Después del estiércol pusimos una capa de hojas secas de esas que recogemos por las basuras y nos dan los jardineros municipales de varios municipios. En mi opinión, una nunca tiene demasiadas hojas secas.
Hojas secas.

Después regamos para que se asienten las hojas y porque la humedad ayuda a los microorganismos.

Este principio de montón, aunque es grande, sólo representa
aproximadamente un tercio de lo que será la extensión final.

En una de las bolsas de hojas secas encontré unas ramitas de abedul que habían brotado. 

Qué tenacidad.

Me asombró las ganas de vivir que demuestran estas ramitas, así que las espiché en una zona húmeda porque, ¿quién soy yo para cortarle las alas a un ser vivo que quiere vivir y prosperar con tanta tenacidad y esperanza?

Buena suerte.

2 comentarios:

  1. Ja, ja. Me encanta vuestro comienzo. Eso que os ocurre con los arbolitos como el abedul, que arraigan donde no deben, también me ocurre y sobran mogollón de arbolillos...Espero alguna foto de todas las plantas que van a salir silvestres. Yo combatiría las gramíneas perennes al principio. Podíais haber sembrado patatas debajo del estiércol.

    ResponderEliminar
  2. En realidad, Mavi, queremos seguir aumentando el montón de compost hasta por lo menos un metro de alto, así que no vamos a plantar nada ahí hasta el año que viene.
    Si te sobran arbolitos, por cierto, a mi me faltan (je, je, indirecta) y adoro los arbolitos un poco invasores, que son las malas hierbas del ámbito de los árboles y falta nos hacen en el Herrén.
    Un beso
    Lucía

    ResponderEliminar