viernes, 20 de febrero de 2015

Principios de la terraza del invernadero

A pesar del frío, el viento y nuestra natural tendencia a la desidia, el trabajo sigue avanzando en la terraza del invernadero. Como es un proyecto monstruo y nosotras somos pequeñitas, pequeñitas, hemos decidido ir haciéndolo por entregas. Es que, si esperamos a tener el muro de piedras terminado para empezar a llenar la terraza, se nos va a hacer eterno y nosotras lo que queremos es tener plantas *ya*.

Hemos conseguido hacer un trozo continuo del muro en el extremo oeste de la terraza y la hemos cerrado con una madera que andaba por ahí para poder llenar ese trozo de terraza.

Tapa temporal, elegantemente sujeta con piedras.

Las piedras son bastante grandes, y estaban en el afloramiento de roca madre que se ve al fondo en la siguiente foto. Las hicimos rodar con nuestras manitas y unos tubos metálicos que usamos como palancas.


Vista desde el sur.

Dicho así parece fácil, pero creedme, tela marinera.

Llenamos la terraza con lo mismo que con la terraza del aparcamiento: ramas, estiércol, hojas secas, lana, más estiércol y una última capa de hojas.


Una foto con mi querida esposa como referencia
para que veáis el tamaño de las piedras.

Todo sería más fácil si tuviéramos dinero para alquilar una máquina. En un par de horas estaría la terraza terminada. Pero, ¿y lo bien que nos lo estamos pasando? ¡¡Vaya risas que nos echamos!! Como la vez que Karine me aplastó los dedos contra la roca con la palanca, no una... ¡sino dos veces!! Qué risa. Los del pueblo todavía hablan del grito que pegué. ¿Y la mañana esa que no paraba yo de darle con la palanca a Karine en la cabeza? ¿Y cuando nos salió una escalopendra amarilla y negra de debajo de la roca? ¡Qué sorpresa nos dio!

Así era ella. Foto tomada de aquí.


¡Y el cariño que nos cogió! Luego no paraba de seguirmos, surgiendo de los sitios más inesperados en los momentos menos oportunos. Que no, que no, que la máquina no la quiero ni regalada. Además, si los egipcios esos pudieron levantar las pirámides, no voy a poder hacer yo un muro de piedra.


No hay comentarios:

Publicar un comentario