lunes, 16 de febrero de 2015

Mi regalo (gracias, Papá)

Esta Navidad mi padre, que es un cielo, me regaló un árbol. Llevaba yo ya algún tiempo barruntando qué plantar como cortavientos en la terraza del aparcamiento. Veréis, en permacultura se hace mucho énfasis en plantar plantas productivas, por eso del principio "Obtén un rendimiento". Lo que pasa es que a veces, muchas veces, olvidamos que "rendimiento" puede ser, y debe ser, más que algo que se come. Y es que un árbol puede dar:

- sombra
- cortavientos
- hojas para enriquecer el suelo
- flores que atraigan a las abejas
- frutos para animales, domésticos o silvestres
- belleza
- pantalla que oculta un lugar feo o privado
- sujeción de tierras
- leña
- comunidad radicular que aumenta la fertilidad del suelo

Notad que todavía no he dicho "alimento para seres humanos". Mi experiencia es que, en general, los árboles que dan alimento para seres humanos o dan un alimento que no se come en mi cultura o son algo delicaditos y más que dar necesitan que les des. Hay honrosas excepciones como el castaño, el nogal y compañía, claro, pero no los puedo plantar aquí.

Así que me planteé qué funciones quiero para este sitio, en orden de importancia:

- cortavientos
- hojas para enriquecer el suelo
- belleza

Y es que éste será uno de los primeros árboles que verá la gente al llegar al Herrén y salir del coche, así que tiene que ser bonito.

Y me decidí por.....

VAYA CHASCO OS VAIS A LLEVAR

Prunus cerasifera 'Nigra' v 1
Foto tomada de aquí.

Sí, el ubicuo pruno de jardín, plantado ad nauseum allá donde el adosado ha vencido al sentido común.

Confieso que me encanta este árbol. Mirad qué guay es:

- es fácil encontrarlo ramificado desde abajo, lo que favorece su función de cortavientos
- tiene muchas ramas y multitud de hojas finas que cortan el viento con eficacia
- es caducifolio y sus abundantes hojas finas se descomponen rápidamente, aportando carbono al suelo
- es robusto, aguanta el frío y el calor, y no necesita casi agua
- da unas flores preciosas que gustan a las abejas
- es de porte elegante, muy bonito
- a veces alguna rama revierte al tipo común de hojas verdes y aunque la mayoría de la gente se apresura a cortarla a mi me parece que lo hace aún más bonito.

En fin, que me gusta y punto.


El pobre prunus lo pasó mal con el viento.

Desde Navidades llevaba el pobre árbol, aguantando frío y viento en su maceta. Por fin, la semana pasada pudimos plantarlo.

Bujero obra de servidora.

Al sacarlo de la maceta, vimos que la periferia del cepellón estaba congelada, así que lo pusimos al sol un ratito.

Es que ha hecho mucho frío.

Después de plantarlo, echamos a su alrededor estiércol de caballo bien madurito mezclado con paja y procedimos a hacer un acolchado con capas.

Hay que tener cuidado de que ni el estiércol ni el acolchado toquen el tronco.

Espero que el estiércol aporte nutrientes al árbol y materia orgánica al suelo y que el cartón impida que crezcan hierbas competidoras.

Hacía un frío que pá qué.

Al descomponerse, el acolchado también aportará materia orgánica al suelo y siempre puedo hacer un agujero en el cartón si quiero plantar algo.

La última fase es poner paja.

Al poner el cartón y la paja, mojamos un poco para que se asienten bien y no se vuelen con el viento.

Mi amigo el prunus y yo.

La terraza del aparcamiento va tomando forma. Ya tenemos los dos árboles de los extremos: el prunus a la izquierda y el nectarinero Big Top a la derecha. ¿Qué poner entre estos dos? Seguiremos informando.

Me encanta esta jardinera.

2 comentarios:

  1. Hola Lucía,el prunus tiene una utilidad más que yo he comprobado: les encanta a los gorriones y pájaros silvestres para cobijarse! El suelo suele llenarse de cacas de estos pajarillos...

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