jueves, 8 de enero de 2015

Dos pinos

La primavera pasada los niños volvieron del colegio cargados de pinos. Creo que era el día de la Tierra o algo. En esta casa todos los días son el día de la Tierra, así que no celebramos esas efemérides. Pero los del cole, que saben que tenemos "una finca", aprovecharon para deshacerse de los excedentes dándoselos a nuestros hijos. ¡Qué contentos estaban con sus pinitos!

El problema es que, claro, son *pinos*. Arden fácilmente, lo llenan todo de agujas muertas donde no crece casi nada y, para colmo, tienen una malísima fama entre la gente que ama el bosque. Los pobres. Ellos no tienen la culpa de que alguien en un despacho decidiera plantarlos masivamente en sustitución de verdaderos bosques, como tampoco tienen la culpa de arder tanto.

Voy a romper una lanza por los pinos. Éstas son las ventajas que yo les veo:

- Sombra. Los pinos piñoneros tienen una forma característica de chupachús muy alto. Ese tipo de árboles da una sombra que se mueve mucho durante todo el día por lo que, en verano, les da a las plantas un descanso durante un par de horas sin agobiarlas con sobra permanente.

- Piñones. ¿Que puedo decir? ¿Habéis comido pesto alguna vez? Pues eso. Yo me he pasado horas enteras de niña recogiendo piñones y partiéndolos con piedras para comerme la semilla deliciosa, que sabe a verano y a Navidad al mismo tiempo.

- Alimento para la fauna. A ellos también les gusta el pesto.

- Propiedades medicinales. Excelente para los catarros, además de oler fenomenal.

- Agujas. Sí, ya sé, ya sé. Las malditas agujas. Pero, se me ocurre que si acidifican tanto el suelo, podrían ser un buen complemento para la tierra en zonas donde queremos plantar arbustos que necesitan más acidez. ¿Alguien lo ha probado?

Pusimos los pinos en la zona de cuidados intensivos, pero aún así la mayoría consiguió morirse. Sobrevivieron dos y como recompensa decidí plantarlos, pero ¿dónde? Ante todo, no en el sector del fuego, es decir, la zona del Herrén por donde es más probable que llegue un incendio, ni tampoco en una zona maravillosa donde se puedan plantar árboles más apetecibles. 

En fin, tras mucho mirar y remirar, decidí hacer un experimento. En el Herrén hay un montón de piedras que se han roto y forman unas jardineritas naturales que hay que aprovechar. Cerré dos de ellas y las llené de tierra. Y , voila:

Un pino y una planta de espliego (también plantada por servidora) al lado.

Otro pino, éste sin espliego.

No sé si van a sobrevivir. No sé si lograrán encontrar una grieta para llegar a tierra suficiente para crecer o si se quedarán enanos. No sé si tendrán agua suficiente, ni si sufrirán demasiado con el viento. 

No sé qué va a pasar, pero todos los días voy a verlos y les doy ánimos. Están en sitios calentitos y amor no les falta. Con un poco de suerte, comeremos piñones.

2 comentarios:

  1. Nosotras también hemos metido un pino piñonero en la zona del cortavientos de altura, pero parece ser que son mas de tierras arenosas y que no les va bien el suelo calizo....vamos, que no hemos dao ni una con el pobre!.
    Esther es fan de los piñones y lo está mimando más que a mi. La verdad es que ha crecido bastante durante este otoño. A ver que tal nos va a ambas la operación pesto rico ;) Suerte con vuestros retoños

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  2. Yo creo que los pinos con cualquier cosita se conforman y que si ya os ha crecido este otoño es que está bien prendido. Yo no me preocuparía. Comeréis piñones.

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