jueves, 11 de diciembre de 2014

Los sapos de la piscina

En la piscina viven tres sapos, uno grande y dos pequeños, no sabemos si son familia, si solo son compañeros de hábitat o si tienen algún tipo de relación amorosa alternativa.

Son difíciles de ver porque nos tienen miedo y en cuanto nos oyen saltan al agua y se van a lo más profundo. Pero a veces los vemos y otras veces, incluso conseguimos hacerles alguna foto.

Les gusta ponerse al solecito. Aquí el sapo grande tostándose al sol.

 La perdiz muerta, cortesía de la Madre Naturaleza.
No la hemos quitado porque queremos observar qué pasa con ella.

En la piscina hay un palo para que sirva de puente a los animalitos que se caen y para que los sapos, si quieren, salgan y encuentren un lugar donde enterrarse este invierno.

Por ahora pasan del palo.

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