lunes, 24 de noviembre de 2014

Algo podrido huele bien en el Herrén

Este verano me dediqué a hacer visitas a un picadero cercano y a traerme sacos de estiércol mezclado con paja. El estiércol era para la terraza del aparcamiento, pero había tanto que hubo un montón que se quedó en otro lado, un lugar que acabará siendo huerto. Poco a poco, fuimos amontonando hierbas secas encima.

El montón de marras.

Al hacer el cortavientos, descubrimos que el dichoso montón estaba en medio de una zona en la que había que plantar árboles, así que decidimos aprovechar para darle la vuelta diligentemente y, de paso, ver cómo iba la cosa.

Palos empezando a pudrirse.

Setas extrañas

Setas menos extrañas

Nos sorprendió ver que, a pesar de todo lo que ha llovido últimamente, el centro del montón estaba seco.

Creo que se ve que está seco.

El olor que se desprendía al abrir el montón era maravilloso. No hay nada anaerobio por aquí.

Mi estimada esposa trabajando

El montón terminado.

Servidora, currando.

Unos días después, limpié las caquitas de las lombrices que tengo en casa y las metí en el centro del montón. Siempre se me cuelan lombricitas pequeñas, a parte de todos los huevos que no he visto, y tengo la esperanza de que las lombrices colonicen el montón.

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