miércoles, 8 de octubre de 2014

Limpieza de un manantial 2, el retorno

En el capítulo anterior: nuestras heroínas luchan a brazo partido contra los elementos para salvar su manantial de una muerte segura...

Es decir, que había que limpiar el manantial para que no se taponara la salida del agua.

El artífice del milagro fue José Luis, pocero extraordinario de la zona (su número de teléfono es 6399dos1160), que levantó juncias, cavó, cortó zarzas, encontró el manatial, acondicionó la poza y nos aguantó con infinita paciencia.

Y ahora damos paso a nuestro reportaje fotográfico:

Gran parte del trabajo consistió en quitar el limo que había invadido la poza y la zona del manantial propiamente dicha. El limo se forma por la acumulación de polvo y materiales arrastrados por el agua (erosión de la tierra de las zonas superiores al manantial), hojas, juncias muertas, etc. Es muy rico en materia orgánica y fantástico para el huerto.

A la derecha, limo, a la izquierda tierra normal. 

José Luis hace que parezca fácil, pero el limo mojado pesa lo suyo.

Intenté hacerle una foto con los ojos abiertos, pero no hubo suerte.

José Luis empezó haciendo un pozo en la parte inferior de la poza para vaciar todo el agua de la poza en él y poder trabajar en condiciones de relativa sequedad.

 El pozo se llenó varias veces y servidora tenía que vaciarla con un cubo.

 La poza empieza a dibujarse.

 Y el dichoso pozo venga a llenarse.

En sólo unas horas de trabajo, José Luis llegó al fondo de la poza y me llamó. Había encontrado el manantial. Ahora, si sois como yo, cuando pensais en un manatial pensais en algo así:

 Imagen tomada de aquí.

Pero lo que José Luis me estaba enseñando era esto:


¿El manantial? ¿Mande?

"Mira, mira, ahí sale el agua."
"Eh... ¿dónde?"
"¿No le ves, hija?"
"No."
"Anda que... Enturbia el agua."
"¿Cómo?"
"Que le eches algo de tierra al agua y la enturbies y luego miras lo que pasa, ¿eh?"

Y lo que pasa es esto:


 El agua que sale *a través* de la piedra forma columnas de agua limpia que aparecen como ojos entre el agua turbia.

Todavía no se me ha pasado el shock. ¿No es bonito mi manantial? Sale el agua *hacia arriba*. Debajo de la piedra debe haber una corriente de agua con cierta presión y al llegar a una roca algo más porosa que el resto, se abre paso por esos poros y ¡¡milagro!! Manantial.

José Luis me explicó que es lo que se llama un "manantial de fondo". No es agua que cae, sino agua que sube y lo que hay que hacer es limpiarlo todos los años para asegurarnos de que el limo no tapa los poros, porque en ese caso, el agua seguiría su camino y buscaría otros sitio por donde salir. También me dijo que como el agua sale por la piedra, debería estar limpia y que él, personalmente, se la pensaba beber.

 Encontramos restos de un muro de ladrillo en la zona del manantial.

La cosa empieza a verse más clara.

 Vista general al final del primer día de trabajo.

 El equipo de control de calidad certifica que el agua es potable.

Mientras tanto, el limo iba a parar a la terraza del aparcamiento, de la que os hablaré próximamente (el mes ha ido de obras de ingeniería).

 Incipiente montaña de limo.

Después de tres días de trabajo, la poza quedó así:

 Fijarsus en el sofisticado sistema de bajada y subida: la silla.

Entre los descubrimientos arqueológicos, destaca el misterio de los tubos:

Tubo número 1:

Gordo y corrugado. No lo vimos hasta una heroica victoria contra las zarzas.

El solterito número uno está en el borde derecho de la poza (hacia el este) y podría ser un rebose, porque sólo podría llevar agua cuando la poza estuviera muy llena.

¿Para qué serviría?

Tubo número dos:

Recogido para arriba para que no drene la poza.

El solterito número dos sale del lado más bajo de la poza (sur) y podría ser el otro extremo del tubo misterioso del que os hemos hablado antes.



 El tubo misterioso lleva toda el verano goteando agua, como puede verse por el verdor que lo rodea.

Si eso es cierto, este tubito de marras ha estado drenando la poza y llevando el agua a la zona más baja del Herrén, lo cual es un despropósito en permacultura. Estamos investigando si esto es así y seguiremos informando.

Tubo número 3:

¿Porqué, dioses? ¿Porqué?

El solterito número tres sale de la zona del manantial y apunta al sur-este. No tenemos ni idea de adónde va.

Y esto ha sido la limpieza de la poza, queda la limpieza de la zona que rodea la poza que, como no va a implicar a José Luis, nos llevará unos dos o tres años. Menos mal que uno de los principios de la permacultura es ir despacio...






3 comentarios:

  1. el agua mana todo el año? ¡qué lujo!

    ResponderEliminar
  2. me encanta vuestro equipo de control de potabilidad jajaja.
    Buen trabajo, en poco tiempo podrás hacer esas fotos de manantial evocador en tu propia casa, aunque el vuestro vaya de abajo a arriba y no al revés.

    un besote gordo

    ResponderEliminar
  3. Isabel,
    sí el agua mana todo el año. De hecho, se supone que septiembre es el mes que menos agua en en las fuentes, así que debería manar más el resto del año, sobre todo en primavera.

    Supercalifragi,
    el equipo de control del agua también se dedica a comerse todo batracio a la vista así que me tiene un poco enfadadilla...
    Tengo grandes planes para la zona de mannatiales, tan grandes y tan planes que me da miedo comunicarlos, en parte por superstición (a ver si se gafa la cosa) y en parte porque me parece que con delirios de grandeza. Pero, soñar es gratis, así que hay que soñar a lo grande

    ResponderEliminar