viernes, 17 de octubre de 2014

Espigueo 2014

Espigar es recoger las espigas que se han dejado en el suelo de un campo después de la cosecha.

Antiguamente, solían espigar las mujeres y las niñas más pobres. Con eso conseguían sacar algo de grano para comer. Espigar era legal y las leyes y costumbres medievales defendían el derecho de la gente a recoger los restos de la cosecha que el dueño del campo había dejado atrás. 


La retirada de las espigadoras, de Jules Breton

En el documental "La espigadora y los espigadores" de Agnes Varna, que recomiendo encarecidamente, Agnes entrevista a abogados que cuentan cómo las leyes francesas siguen defendiendo el derecho de espiqueo hoy en día. Hoy en Francia el espigueo se ve en las basuras de los supermercados y en los campos donde las grandes empresas agrícolas abandonan las piezas que no dan la talla o la forma estándar aceptada en los supermercados. Yo he vivido en París y he presenciado en persona la lucha de una mujer mayor por recoger una col antes de que se la llevara una gaviota o la barriera una máquina del servicio municipal de limpieza. 

 
Fragmento del documental de Agnes Varda.

En España imagino que también se espigaba y hoy en día sigue siendo costumbre recoger impunemente la fruta de las ramas que sobrepasan el límite de la propiedad del dueño e incluso hay frutas que se consideran bien común ("la brevilla para quien la pilla").

El otoño es la mejor estación para espigar, sobre todo cuendo se vive en una zona donde la mitad de los jardines están abandonados y la otra mitad son propiedad de gente que prefiere comprar castañas antes de comerse las que dan sus árboles.

En el mes de septiembre he espigado 2 kg de almendras y 1 kg de membrillos, con los que mi querida esposa ha hecho una compota de guardar.


Almendras espigadas (esto no cuenta las que dieron nuestro almendros)

Fermosa compota

Durará todo el invierno porque no comemos tanta compota

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