jueves, 8 de mayo de 2014

Semillero

Hace unos meses tuve una reunión de trabajo de esas en las que tengo que ir a la gran ciudad, ponerme zapatos que no son aptos para andar persiguiendo vacas por el barro, sacar *el* bolso bueno de la caja y pintarme la pestaña.

Andaba yo decidida hacia la oficina de mi cliente prospectivo (cómo controlo el lenguaje del bussiness, madre) cuando me crucé con un contenedor de obra y sentí el irrisistible deseo de mirar en su interior, como siempre que me cruzo con un contenedor de obra, porque el hábito no hace al monje y yo de bussinesswoman tengo poco.

Y en ese contenedor había una ventana. Una ventaja de metal, con marco incorporado y cristal viselado. Una ventana alargada que seguramente había estado en alguna escalera o algún cuarto de baño. Una ventana sucia, polvorienta, de bordes afilados y cortantes, y tremendamente pesada.

La ventana fue sacada del contenedor, transportada con dificultad y guardada en el coche antes de ir a la reunión porque clientes prospectivos hay muchos, pero las ventanas de calidad abandonadas en contenedores de obra vuelan. *Vuelan*.

Y los clientes ni se dieron cuenta de que llevaba la blusa sucia. *Nota mental*: llevar siempre un foulard en el bolso.

Porque donde otros ven una ventana que ya no sirve, yo veo esto:

Aunque en el Herrén hay demasiado viento para esto.

Y esto:

Pero hace falta tener un borde alto alrededor de los bancales.

Y esto:

Muy buena pinta.

Y esto:

Cuando sea mayor.

Al cabo de unas semanas, fui a comprar ladrillos para un proyecto del que ya os hablaré, cuando me crucé con otro contenedor. Este está en un sitio de forma permanente y sospecho que va a ser una mina. Allí encontré las dos hojas de una ventana de madera, sin marco, pero en perfectas condiciones (bueno, vale, la pintura está un poco pelada).

 Así que ahora, cuando voy al Herrén veo esto:

Idea número tres, en versión cutre "no-tengo-habilidades-técnicas-ni-dinero" (mi especialidad).

Tengo oca del Perú de la que me regaló M. Ella me recomendó plantarla en una maceta porque los tubérculos comestibles son difíciles de encontrar en la tierra. Aquí sólo tengo que quitar la bala de paja de delante del semillero para dejarlos todos al descubierto.


Calabazas y calabacines.

Están divinos.

Una cosa que no sé que es, pero lo tengo por algún lado apuntado, seguro.

Sobre todo no me copieis las técnicas hortícolas. Soy un desastre.

Tomateras de varios tipos:

La hortaliza favorita de mi querida esposa.

Y unas flores que no han salido (hay que ver lo difícil que es ser perfecta).

Normalmente no se me dan muy bien las semillas, sobre todo las pequeñas. Jamás he tenido tanto éxito con las tomateras. Creo que en el futuro habrá más semilleros como este en el Herrén. Así que si teneis por ahí alguna ventana vieja, ¡¡no la tireis!! Yo la adopto.

2 comentarios:

  1. Misma idea: http://permacultureideas.blogspot.co.uk/2014/05/how-to-build-inexpensive-cold-frame-in.html

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  2. Si es que no hay nada nuevo bajo el sol :)
    Un beso, Miguel!

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