martes, 13 de mayo de 2014

La ley de Murphy

Dicen que Murphy era un médico que trabajaba para la NASA estudiando la reacción del cuerpo humano a las condiciones de las estaciones espaciales. En una ocasión, tuvo que poner una cantidad ingente de electrodos a un astronauta. Dicen que había una probabilidad entre un millón de ponerlos de tal forma que al astronauta le diera un calambre. Y le dio. El Dr. Murphy le pidió perdón al astronauta y se los volvió a poner. Y le volvió a dar. El Dr. formuló entonces la ley que lleva su nombre: "Todo lo que pueda salir mal, saldrá mal."

Pues sí...

No voy a decir que estemos siendo víctimas del misterioso mecanismo natural descrito con tanto acierto aquel día por el Dr. Murphy, ya que en realidad el curso está yendo muy bien. Está completo, la gente parece entusiasmada, el tiempo acompaña y todo apunta bien...

Bueno, casi todo. Hoy martes, a apenas tres días del inicio del curso, *ninguno de los grifos del Herrén tiene agua*. Uno ya lo damos por perdido. Es el grifo de la cocina, que llevamos intentado instalar desde agosto. El sistema de tubos del Herrén es misterioso e impredecible. Los otros son el fregadero de la cabaña, el labavo y, horror de los horrores, la cisterna de nuestro único váter. Estaban alimentados por el depósito que se rompió y el nuevo depósito parece tener una fuga, o quizás la fuga esté más abajo en el sistema, no lo sabemos.

Parece que los participantes del curso van a tener que tirar de esto:

La tecnología, cuanto más sencilla, mejor.

Pero, ¿qué haremos con el váter? ¿Qué haremos con el váter? ¿QUÉ HAREMOS CON EL VÁTER??????????????

Quizás ésta sea nuestra única solución:

La tecnología, cuando más sencilla, mejor.

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