lunes, 5 de mayo de 2014

Alucina, vecina

¿Recordais aquella triste entrada en la que mostraba mi caja de semillas hecha trizas por los ratones?

Yo sí, no es algo que se olvide fácilmente. Ya hemos encargado dos gatos para el Herrén.

Pues poco después de poner esa entrada, recibí un mensaje de S. ofreciéndome semillas de su propia colección. ¿En serio? ¡En serio!

Así fue como un día la cartera de mi pueblo (¡Hola, Lourdes!) paró a mi estimada esposa en la calle y le dijo, con gran excitación: "Tengo un paquete para tu chica y creo que es algo bueno. Instinto de cartera."

Y era bueno, sí. Alucina, vecina:


Quedaría mucho más impresionante si supiera darle la vuelta a la foto. Soy consciente.

Tenía joyas como estos pimientos de hermoso nombre:

¿Piarán?

Calabazas de una querida amiga de S., que llevan orgullosos su nombre.

Además, las calabrazas son una de mis verduras favoritas.

Fue como la mañana de Reyes del Solsticio de invierno. Jugué un rato con ellas, no pude evitarlo, como si fueran cromos.

Las flores y aromáticas.



Las hortalizas más tradicionales:


La estrella de la colección:
Me abruma un poco la responsabilidad de tener estas semillas. ¿Y si se me mueren todas?

Tengo las semillas en casa, bien protegidas, porque no me atrevo a llevarlas al Herrén, no vaya a ser el diablo o algún roedor. Pero claro, el propósito de una semilla no es estar aburrida en una bolsa, sino germinar y dar una hermosa plantita. En algún momento voy a tener que respirar hondo y plantar estas joyas.

Pero mientras tanto, puedo jugar.

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