martes, 11 de marzo de 2014

Poda de la parra

Hace ya semanas que podé la parra, pero no me ha dado tiempo a contároslo antes.

Cuando llegamos al Herrén había dos parras. Las dos estaban (y siguen estando) en el porche oeste de la cabaña. Es un lugar perfecto para una parra porque proteje a la cabaña del calor en verano y crea un lugar muy agradable en todas las estaciones. 

Aún así, el porche me parece demasiado pequeño para dos parras adultas, así que tengo el plan de mover una de las parras al corral del gallinero para que dé sombra a las gallinas en verano y que en otoño les de alimento y las hojas se caigan directamente en el montón de compost. La idea es que el corral de las gallinas sea el compost.

Nos pasamos todo el verano esperando impacientemente las uvas y al final llegaron, deliciosas. Es una uva de mesa blanca que hace grandes racimos y coge un buen tamaño. El problema es que sólo dos de las ramas de una de las parras dieron fruto. Las demás sólo dieron hojas.

Después de leer y mirar por Internet, decidí que las parras necesitaban una buena poda. Y me armé de valor.

Hé aquí lo que hice. Se admiten consejos y críticas constructivas. Es la primera vez que podo una parra.

 
 
Las herramientas. Las tijeras de la izquierda no las usé. Las más útiles fueron las pequeñas del medio, aunque las de la derecha, como son telescópicas, fueron muy útiles para los sitios donde no alcanzaba.

Lo primero que hice fue podar mucho la parra del lado sur, que es la que voy a transplantar al gallinero, aunque es probable que ya no me de tiempo y tenga que dejarlo para el otoño que viene.

Después me enfrenté al otro pie, que estaba así:


 Parra del lado norte del porche antes de la poda.

Le quité todas las ramitas pequeñas y las grandes que se iban hacia el tejado de la casa. Eso dejó sólo las ramas grandes que iban orientadas en la dirección que yo quiero.

 El pie quedó así.

 Después me enfrenté al las ramas de arriba, que eran un galimatías de mucho cuidado.


 Parra despeinada.

Corté todas las ramas rotas o huecas y las que se cruzaban con otras. Si había dos ramas paralelas que estuvieran muy cerca, corté la más débil. Corté también las que se dirigían a sitios que no me convenían (como el tejado de la cabaña).

Después, corté todas las ramillas que salían de las ramas grandes a cuatro yemas. El resultado:


Parra con su corte de pelo.


  Y peinadita.

Espero no habérmela cargado. No sé qué esperar este otoño. Las ramas que dieron fruto el otoño pasado fueron las que iban hacia el tejado y son precisamente las que he eliminado, así que es posible que no este año no haya uva.





2 comentarios:

  1. Hola amigo, seguro que este año tendras mucho mas fruto, a mi me paso igual con una parra que tengo la pode y la deje mocha y entonces obtuve las mejores uvas que habia dado la parra en su historia

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    1. Gracias, Vicente, pero la verdad es que desde que podo yo la parra hay mucha flor pero uva, nada. Algo estaré haciendo mal.
      Un saludo,
      Lucía

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