miércoles, 22 de enero de 2014

Progreso en la cocina

Desde septiembre hemos concentrado todos nuestros esfuerzos en la cocina. No me refiero a la pequeña cocina de la cabaña, que cosiste solamente en una encimera, un fregadero, unos cuantos armarios y un hornillo de gas de esos para ir de camping. Me refiero a la COCINA con mayúsculas, al lugar donde haremos el pan y los quesos.

El lugar elegido para ponerla es una de las naves, la de la de izquierda.

Las naves a día de hoy. A la izquierda, la cocina. A la derecha, el pajar.

La nave nos gustó desde el principio porque tenía varias cosas que ya teníamos pensadas en el diseño de la cocina:

- un suelo alicatado y en pendiente hacia la puerta. Para facilitar la limpieza, que es crucial para los quesos.

La cocina antes de la reforma. No se aprecia bien en la foto, pero el suelo está inclinado hacia la puerta.

- una zona al fondo separada por una puerta. Para hacer una zona de secado y maduración del queso. Esta zona tenía luz procedente de una claraboya en el techo que no se podía abrir.

La zona interior antes de la reforma.
La puerta da a la zona exterior, donde está el portón de salida de la nave.

Lo primero que hicimos fue colocar un termómetro que registra las máximas y las mínimas de temperatura y humedad.
Termómetro artísticamente colgado de una viga de la parte interna de la nave.

Aparatos de estos pusimos en varios sitios: el váter, la cabaña y las dos naves. O sea, todas las estructuras que había en el Herrén cuando llegamos, exceptuando el gallinero y el invernadero. Lo que buscábamos era saber qué sitio tenía las menores variaciones de temperatura y la máxima humedad ambiente. Durante meses nos dedicamos a registrar datos.

Encontramos que el lugar con la mayor húmedad y la temperatura y humedad más constantes era esta nave. Algunos ejemplos de registros:

- un día de marzo: máx 15 ºC, mín 2 ºC, humedad aprox. 78%
- un día de mayo: máx 25 ºC, mín 4 ºC, humedad aprox. 67%
- un día de verano: máx 27 ºC, mín 15 ºC, humedad aprox. 50%

Las temperaturas mínimas corresponden a la noche y las máximas al día. Aunque era el lugar del Herrén con las temperaturas más constantes, las diferencias siguen siendo demasiado grandes para los quesos, así que empezamos a buscar formas de suavizarlas.

Cuando nos encontramos con un problema de este tipo siempre intentamos solucionarlo con sistemas que cumplan los siguientes requisitos:

- que sean sencillos, fáciles de entender, construir, mantener y arreglar sin necesidad de formación especial
- que sean pasivos, es decir, que no consuman energía humana/artificial
- que no precisen mantenimiento
- que sean baratos de construir

Por ejemplo, una posible solución al problema sería instalar una cámara de maduración de quesos en la nave, pero este sistema es totalmente lo contrario de lo que buscamos. Por eso, empezamos a ver qué otras soluciones podíamos encontrar.

Y lo que se nos ocurrió fue instalar un falso techo. El falso techo:

- bloquea la entrada de luz y calor por la claraboya. Así se reduce la temperatura de la parte interna de la nave durante el día y se le da a los quesos la oscuridad que necesitan para madurar.
- crea una cámara de aire que se calienta con la luz y el calor que entra por la claraboya y aisla al interior del frío.

El problema del falso techo es que el efecto de conservación del calor de la cámara de aire es perjudicial en verano, así que decidimos hacerle una entrada y una salida de aire para poder crear un circuito de aire en verano. Esto lo vivimos de primera mano cuando estuvimos en Marruecos. Alquilamos un piso en un edificio que tenía cámaras de aire abiertas al exterior entre los pisos. El resultado era una corriente constante de aire que refrescaba las zonas habitables.

En inverno sólo tenemos que cerrar la entrada y la salida para que el falso techo funcione como una cámara de aire. En verano, al abrir la entrada y la salida, la corriente de aire refresca la parte interior de la nave. O eso esperamos...

Como, además, los quesos necesitan una ligera corriente de aire para madurar adecuadamente, instalamos un sistema similar en la parte interna de la nave. Una de las aperturas está en la parte superior de la pared, para que salga por ella el aire caliente (que tiende a subir) y la otra en la parte inferior, para que entre el aire frío del exterior. Cuando las temperaturas externas son superiores a las internas, el flujo se invierte, pero siempre habrá una corriente de aire en la zona de maduración de los quesos.

El problema de este sistema es obvio: si hay una corriente de aire en la zona de maduración de los quesos, no estamos aislándola del exterior, sino comunicándola. El efecto de la cámara de aire se anula. ¿O no?

No puedo hablar sobre la física del asunto, pero la verdad es que desde que hemos hecho el falso techo las temperaturas son mucho más estables, a pesar de las aperturas. Estamos logrando ahora mismo temperaturas máximas de 10 y mínimas de 4 (todavía no hemos tapado las aperturas de la cámara de aire, así que esperamos que el resultado sea mejor cuando lo hagamos). Cuando hicimos la instalación pasamos de tener 15-27 a tener 10-17.  Ahora lo que nos falta es la experiencia que da el uso, con el tiempo iremos viendo si funciona o no.

Esquema del falso techo y las aperturas de circulación de aire de la zona de maduración de quesos.

Al tiempo que íbamos elucubrando y trabajando en la zona de maduración de quesos, mi querida esposa estuvo estudiando la organización de la cocina propiamente dicha. Y llegó a esto:

Organización de la cocina. Si haces clic en la imagen, la verás más grande.

El vestíbulo es para aislar la cocina y que no se manche tanto.


 El vestíbulo durante la reforma. El hueco de la izquierda ya tiene puerta.

La cocina y el horno de pan son de gas butano. La salida del fregadero recupera las aguas grises para regar.

 El fregadero y la cocina a día de hoy.

Al lado de la puerta hay un desagüe. El suelo de la cocina está inclinado hacia él, así que al limpiar, el agua gris que se genere saldrá por este desagüe y se usará para regar.

 El desagüe. Para que no entre mucho frío, está tapado por una rejilla, pero se puede quitar, deslizándolo hacia arriba cuando se friegue.

La zona de maduración de quesos es enorme, mucho más grande de lo necesario, pero queríamos aprovechar el tabique que ya existía. Si conseguimos mantener unas buenas condiciones de temperatura y humedad, será una zona perfecta para guardar los excedentes del huerto en vistas al invierno.

Con todo planificado, ya sólo quedaba levantar los tabiques, alicatar, pintar, montar la fontanería y la electricidad, instalar la puerta, etc. Lo hizo casi todo mi querida esposa, con alguna ayuda que otra de servidora y de una amiga que se vino un día a aportar músculo (¡¡Gracias Fran!!).

A día de hoy, la cocina está montada y tiene electricidad. Falta:

- clavar la pica de la tierra del sistema eléctrico. En esa zona hay tanta piedra que no lo conseguimos.
- que llegue el horno (ya está encargado)
- instalar el agua, ¿Recordais que dije aquí que era cosa de un par de día a no ser que surgiera algún imprevisto? Bueno, pues adivinad... sí... ha surgido un imprevisto.
- conseguir una nevera (si a alguien le sobra una, nosotras la vamos a buscar en nuestra fogoneta)

Esperamos poder resolver los últimos detalles lo antes posible y empezar a utilizar la cocina pronto.








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