domingo, 15 de diciembre de 2013

Un rincón al solecito

Al principio me preocupaban las piedras del Herrén. Me parecía que que no servían para nada, que sólo me robaban un espacio que podría dedicar a plantar árboles o poner huerto, o cualquier otra cosa.

 Algunas rocas. Hay muchas más.

Un día, estaba en la pocilga con el anterior propietario y me di cuenta de que, a pesar del frío que hacía ese día, en la pocilga se estaba muy bien. Se lo comenté al hombre y me dijo "¿Sabes porqué? Por que lo hicieron los antiguos, ¿ves? Está protegida del norte por esta peña, que se calienta y así la temperatura aquí siempre es agradable."

 No sé si se ve bien, pero la pocilga está construida contra una roca orientada al sur.

Pues sí, las rocas orientadas al sur acumulan calor durante el día y lo sueltan durante la noche, creando un microclima que puedo aprovechar. Y la mayoría de las rocas del Herrén están orientadas al sur. Como siempre que me parece que he descubierto algo, la cabeza empezó a darme vueltas con las posibilidades: semilleros, invernaderos, sistemas de calentamiento del agua, ¡¡largos etcéteras!!

Bien, unos meses más tarde, estaba limpiando unas zarzas al lado del gallinero cuando descubrí que tras la maraña de ramas y pinchos había dos grandes rocas orientadas al sur. Y se me encendió la bombillita. Es el sitio ideal para plantar un árbol un poco delicadito, uno que aprecie estar en un rincón agradable al solecito.

E hice esto:

Mi gran obra de ingeniería.

Una jardinera de piedras orientada al sur, protegida del norte y más baja que la tierra donde enrraizan las zarzas, con lo cual espero que además de ser calentito, este sitio tenga también agua.

Ahora sólo queda plantar un árbol. Estoy pensando en un nectarinero de variedad Big Top.

4 comentarios:

  1. Hola, ya te sigo, con lo de las piedras he visto en un documental que Sepp Holzer planta calabazas y se le crían genial sobre las piedras pues dice que les gusta mucho el calor.
    A mi me encantan las calabazas.

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    1. Gracias, David.
      Todavía no he leído el libro de Sepp Holzer, pero lo tengo en la lista. ¿Podrías poner un vínculo al documental? Me encantaría verlo.
      En casa también nos pirran las calabazas. ¿Has intentado plantarlas sobre piedras? Me da miedo que con nuestros calores veraniegos el calor sería demasiado para ellas, al fin y al cabo, Holzer está en Austria. De todas maneras, en Galicia mucha gente pone ladrillos debajo de las calabazas. Siempre pensé que era para que no se pudrieran al estar en contacto con la tierra, pero puede que también hagan un efecto de retención del calor.
      Un abrazo,
      Lucía

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    2. Buenas Lucía, yo te puedo pasar cantidad de documentales de este hombre si aún no los has visto.

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  2. Gracias Miguel, me encantaría. Sólo he visto los que hay en You Tube.

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